Una compañera de trabajo me hablaba unas semanas atrás sobre la situación que se presentó cuando me llamaron a la primera entrevista en mi actual empleo. Pareciera una simple anécdota, pero quizás al final podamos sacar algunas conclusiones interesantes al respecto. Esta muchacha de origen hondureño, llegada a Quebec cuando tenía unos 5 años, forma parte del equipo de Ventas de la empresa y en ese momento era una de las pocas, sino la única, que hablaba español casi perfectamente (a sus 25 años, es el francés su lengua materna, pero habla muy bien el español porque lo sigue usando en casa con sus padres…).
Lo cierto es que me preguntaba ella cómo me sentía ya cercano a cumplir mi primer año en la empresa y me comentaba algo que yo no sabía. Resulta que cuando me llamaron en Febrero del 2010 a la entrevista con RRHH (luego de una primera por teléfono), me dieron la dirección y me preguntaron si tenía carro… respondo yo: sí, claro (mentira, no tenía en ese momento), pero me dije: como sea llego en bus, no debe ser muy complicado. Por Google Map pude ver el lugar, e industria al fin, no es muy accesible en transporte público... se puede llegar pero es limitada la cosa.
Decidí llamar un día antes de la entrevista y preguntar a la recepcionista cómo se podía llegar sin carro, la excusa era que se me había dañado. Imagino que por mi acento, me comenzó a hablar en inglés, luego no sé cómo ni por qué me preguntó si hablaba español y decide pasar la llamada a esta compañera que habla el idioma. Muy amablemente me describió la empresa, me explicó cómo llegar y me dió algunos tips sobre el puesto que estaba vacante…. Ella estaba desesperada porque contrataran a otra persona que hablara español, ya que del Departamento de Customer Service le pedían ayuda todo el tiempo con los clientes en Surámerica, cosa que la tenía vuelta loca y saturada de trabajo… así que ahí estaba yo, el candidato “perfecto” para el puesto que le quitaría a ella esa actividad adicional.
Luego de nuestra conversación ese día por teléfono, llamó a la que hoy es mi Jefa y le contó de mi llamada y del interés que tenía en ir a la entrevista, así fuera sin carro “por el problema mecánico”… A mi Jefa le sorprendió mi interés y entusiasmo, y comentó que tenía curiosidad de entrevistarme luego de RRHH, que ella quería verme personalmente también.
Como ven, a mi parecer una simple llamada para corroborar la dirección del lugar me abrió las puertas para una segunda entrevista garantizada. Son ese tipo de cosas que se dan y coinciden en el momento menos esperado a nuestro favor; nos demuestra que enviar un CV lo hace cualquier, pero llamar, hacer seguimiento o demostrar mayor interés que otros por ir a la entrevista, al final cuenta a nuestro favor.
Recuerdo que en algún momento tuve que contestar por escrito una serie de preguntas en inglés (querían probar mi dominio del idioma) y entre las preguntas había una que decía algo como “qué les demostraba a ellos (la empresa) que yo estaba motivado a formar parte de su equipo de trabajo”, a lo que sin pensarlo mucho les escribí (aquí un resumen lo que recuerdo): que la mejor muestra era que a pesar del “problema con mi carro” y aún sabiendo lo complicado de llegar en transporte público, no cambié la fecha de la entrevista y ahí estaba, siendo responsable y puntual con mis entrevistadores…. A mi Jefa le gustó, cosa que me comentó luego ya contratado para el puesto.
La debilidad del no tener carro, gracias a ser creativo justo en el momento necesario, se convirtió en una oportunidad a mi favor ….